El arte de saber exigir a un adolescente

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Exigir y negociar con los hijos adolescentes es, en este momento, más difícil y delicado. Por un lado, es cuando nuestros hijos adolescentes tienen más necesidad de sus padres y de nuestra autoridad y por otro, cuando más rebeldes están para acatar normas y límites. El adolescente no es, por definición, una persona ya adulta y madura, lo llegará a ser; por el momento está sólo en formación, en desarrollo.

La influencia positiva de los padres desarrolla la responsabilidad del hijo adolescente y esta exigencia se debe vivir como una ayuda y no como una imposición. Debido a sus cambios en los estados de ánimo, a un mismo comportamiento le corresponderán, en distintos momentos, diversas respuestas educativas.

¿Qué es negociable con los hijos adolescentes?

  1. Conceder más autonomía,pero continuar exigiendo en los fundamentos         educativos.
  2. Permitirle regresar más tarde,pero pretender que sea puntual.
    3. Concederle hacer planes suyos,pero obtener que acepte también los de toda la familia.
    4. Junto a muchos síes -dados con verdadera y plena confianza, a costa de ser traicionados- que le brindarán una oportunidad para la responsabilidad y el crecimiento, deberán existir unos noes taxativos que no se pondrán nunca en discusión.

 

Conceder sin ceder en el arte de exigir a un adolescente

Hasta ahora, a la hora de exigir ciertos comportamientos a nuestros hijos nos bastaba con «mandárselo» y ellos, unas veces mejor y otras peor, solían acabar obedeciendo. Nos veían con respeto y como modelos a imitar. Pero… ¡nuestro hijo adolescente ha cambiado! Ni siente igual que hace tan solo unos meses, ni reacciona como esperamos y, ni mucho menos, nos ve con esos ojos de admiración que todavía podemos descubrir en la cara de los más pequeños.

¿Y nosotros? ¿Cómo podemos ir a la par, caminar junto a él, no dirigiéndonos ya «a», sino estando «con»? También nosotros debemos cambiar y no poco, respecto al modo de exigirle, permaneciendo firmes respecto a los contenidos porque es precisamente de esta solidez, de esta certeza, de lo que el adolescente tiene necesidad.

Tendremos que aprender a conceder, a alargar la cuerda de la autonomía de los hijos, tanto en las cosas que quieren hacer como en nuestro juicio sobre ellas, sin ceder nunca hasta el fondo, sin jamás dejar de ser padres y madres con autoridad; además de ser afectuosos, tendremos que aprender a exigir con flexibilidad.

Consejos para exigir y negociar con los hijos adolescentes

  1. Es importante no molestar al adolescente por tonteríasy echarle la culpa de todo. Debemos corregir o insistir sólo sobre lo que es verdaderamente importante.
  2.  Es una etapa de altibajos en sus estados de ánimo,que ni el propio hijo puede explicar.
  3. Ser prudentes a la hora de reprenderlopara no hacerlo nunca cuando esté con la moral baja y menos delante de los demás. Aunque cueste, es necesario tener mucha, mucha paciencia y por supuesto, no tomarle nunca el pelo. Y siempre buscar el momento oportuno, nunca actuar de modo impulsivo.
  4. Los padres debemos aportar el suplemento de realismoque falta en los hijos adolescentes. Éstos no se dan cuenta de que el mundo no es tan negro como a veces lo ven ellos.
  5. Tenemos que evitar conversaciones serias cuando esté cansado, o bien cuando lo estemos nosotros.
  6.  Ya no es momento de imponer las cosas, sino de pedirlas,es decir, de solicitar su colaboración de manera que tu hijo sienta que es él o ella la que decide prestar ese servicio a su padre o a su madre. Así, le dejas en su cabeza la decisión no sólo de hacerlo, sino de cuándo y porque él quiere.

Ana Aznar

Quiero lo que no se compra

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A cada madre le toca la decisión de encontrar los espacios para encontrarse y disfrutar. Se renovará y renovará la entrega en casa.

¿Cuántas veces nos ha pasado que llega el día de la madre y nos ilusionamos pensando con qué nos sorprenderán los hijos? Si los hijos son chicos, sabemos que el que tendrá que ocuparse de que ese día sea especial será nuestro marido.

-“¡Típico que se cae con una batidora! Sabe que la que teníamos se rompió. -“¡Qué poco me conoce! Yo quiero algo para mí, no para la casa. La casa es de los dos.-” Mentalmente, hacemos una lista de aquellas cosas que no se compran pero que nos gustaría tener.

Y nos damos manija pensando: A mí me gustaría….

•Un fuerte abrazo
•Un desayuno en la cama
•Una salida en bicicleta
•Pasar el día en un lugar que no sea habitual, donde no lavemos platos, ni bañemos chicos y donde el tiempo fluya sin horarios.
Te animo a que armes tu propialista y a que con creatividad llegues a concretarla.

El día de la madre puede ser el punto de partida, pero todo el año podemos sugerir programas especiales para compartir tiempo.

¿Por qué esperar?

Cuando las madres se deciden a darse unos mimos: salir a caminar, un rato de lectura, talleres, ese encuentro con ellas mejora las relaciones en casa.
La idea es pasar un rato divertido. ¿Por qué esperar al día de la madre para hacer esas cosas postergadas que desde siempre quisimos? Si nos gusta que los que conviven con nosotros nos abracen, abracémoslos nosotros primero a ellos. Si nos gustan los días al aire libre y fuera de casa, tengamos todo preparado para proponerlo el primer domingo que esté lindo el tiempo.

A otras madres le gusta más lo creativo: unas clases de fotografía, de restauración de muebles, de pintura o de mosaico. Incluso pueden ser actividades que no requieran gasto, como tomar el gusto por caminar, andar en bicicleta, recorrer galerías de arte. Lo que importa es que nos decidamos a buscar unos huecos en los que de verdad disfrutemos y nos sintamos centradas. La muestra de que fue una buena elección será que lo notarán en casa, por nuestro ánimo, nuestra frescura, nuestra atención renovada.

Isabel A. de Dodds – Asesora familiar – sembrarvalores.com.ar

10 frases sobre el Rosario

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Octubre representa el mes dedicado especialmente al Rosario (el día 7 se conmemora la Virgen del Rosario). Millones de personas en el mundo lo rezan para pedir o agradecer aquello que llevan en la intimidad de su corazón, ya que sienten a la Virgen como una madre que los acompaña.

 

El Papa Francisco explica que «rezando el Avemaría, somos conducidos a reflexionar sobre los momentos centrales de su vida (la de Jesús), para que, como para María y para San José, Él sea el centro de nuestros pensamientos, de nuestras atenciones y de nuestras acciones».

Son muchísimos los relatos de santos que han expresado, con palabras maravillosas, la eficaz y, a la vez, tierna manera de acercarse a Dios a través de esta oración. A continuación, diez frases de santos que hablan del Rosario como su devoción preferida, en la que siempre han encontrado consuelo y compañía.

1-San Juan Pablo II: «El Rosario es mi oración predilecta. ¡Plegaria maravillosa! Maravillosa en su sencillez y en su profundidad».

2- San Juan Pablo II: «El Rosario me ha acompañado en los momentos de alegría y en los de tribulación. A él he confiado tantas preocupaciones y en él siempre he encontrado consuelo».

3-San Josemaría: «Ojalá sepas y quieras tú sembrar en todo el mundo la paz y la alegría, con esta admirable devoción mariana».

4-Beata Teresa de Calcuta: «María es nuestra Madre, la causa de nuestra alegría. Por ser Madre, yo jamás he tenido dificultad alguna en hablar con María y en sentirme muy cercana a Ella».

5-San Juan Bosco: «Quien confía en María no se sentirá nunca defraudado».

6-San Pio X:«El Rosario es de todas las oraciones la más bella, la más rica en gracias y la que más complace a la Santísima Virgen».

7-San Juan XXIII:«El Rosario es una muy excelente forma de oración meditada, compuesta a modo de mística corona.»

8-Santa Teresita de Lisieux:«Lo que me cuesta en gran manera (me da vergüenza confesarlo) es el rezo del rosario… ¡Reconozco que lo rezo tan mal! En vano me esfuerzo para meditar los misterios del rosario, no consigo fijar la atención. Durante mucho tiempo estuve desolada ante esta falta de devoción, que me sorprendía, pues amando tanto a la Santísima Virgen, debiera resultar fácil rezar en su honor oraciones que tanto le agradan. Ahora me desconsuelo menos, pues pienso que la Reina de los cielos, siendo mi MADRE, ha de ver mi buena voluntad y contentarse con ella».

9-Pablo VI:«el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso que favorezcan en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del Corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor».

10- Beato Álvaro del Portillo: «Al desgranar el Rosario, suplicad a la Reina del Mundo por la santidad de la familia»

http://opusdei.org.ar/

 

Grandes y Chicos ¡Juntos!

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Grandes y Chicos ¡Juntos!
El ajedrez ese Juego – Arte – Ciencia
Si bien se recomienda aprender a jugar desde chicos, es una atracción para unir a todas las edades, para cambiar por las pantallas o para jugar desde las pantallas.
Ejercicio Mental
El ajedrez permite desarrollar una cantidad de hábitos intelectuales, como por ejemplo analizar situaciones, observar, calcular jugadas, ejercitar la memoria, evaluar las posiciones y las consecuencias de nuestras acciones. Todo esto se hace razonando, pensando. El niño que juega lleva a cabo estos procesos con toda naturalidad. Su ansia por ganar, mejora su atención.
Fortalece la Voluntad
A través de las partidas, se va aprendiendo a controlar los impulsos, disciplinar la conducta, tener paciencia, sobreponerse a un traspié inicial, respetar a un compañero y a empezar y terminar una obra. A medida que se avanza en el aprendizaje, se genera una sana necesidad de superación personal. Además, como el ajedrez cuenta con cierto prestigio en nuestra sociedad, su práctica contribuye a revalorizar socialmente a los chicos.
Jugamos juntos
Es un juego que puede disfrutarse en la casa, entre hermanos, o entre abuelos y nietos. El ajedrez promueve las relaciones interfamiliares y entre las distintas generaciones. Hay casos en los que los abuelos no pueden creer que estén perdiendo contra su nieto de apenas 8 años. Esto estimula al chico a seguir mejorando y, a lo mejor, a ocupar su tiempo leyendo un libro sobre este tema.
A través de este juego, los chicos pueden acercarse a personas con capacidades diferentes y pasar una tarde juntos, disfrutando de algunas partidas de ajedrez.
Una manera de aprender es observando. Mientras dos juegan, pueden llegar a crearse tribunas alrededor.
Torneo Familiar
Una buena propuesta es armar un torneo interno familiar. Convendrá tener en cuenta ciertas reglas básicas para crear un clima de respeto y sana competencia en el seno del hogar. Algunas de ellas son:
1.Pieza tocada, pieza movida.
2. Pieza soltada, pieza dejada.
3. No se pierde por jugada “imposible”, es decir, que quien descuidadamente olvide sacar a su Rey del Jaque, debe volver su última jugada ilegal hacia atrás y realizar una nueva movida.
4. Gana el juego quien le asesta un Jaque Mate al Rey rival.
5. El “Jaque perpetuo”, es decir, la serie de jaques sin posibilidad de interrupción durante un ciclo de tres jugadas continuas iguales, es motivo de acordar el Empate.
6. Cuando el Rey de uno de los contendientes se queda solo, puede contar las 50 jugadas reglamentarias y reclamar el empate si en ese lapso no recibe Jaque Mate.
José (10)
“Me gusta el ajedrez porque le enseña a pensar”.
El objetivo del juego es hacer jaque mate al jugador contrario. Por lo tanto, tiene que observarse el tablero, imaginar todas las jugadas que puedan hacerse (tanto de un lado como del otro) e ir tomando decisiones parciales que implican un riesgo para lograr el objetivo final. En la vida cotidiana, uno también debe tomar decisiones parciales para llegar a las distintas metas que uno se va proponiendo.
Clara Naón Orientadora Familiar claranaon@gmail.com. sembrarvalores.com.ar