CUESTIÓN DE PRIORIDADES

Fuente: sontushijos

Esto es tener las ideas claras y la cabeza muy bien «amueblada». Un fenómeno.

Sarunas Jasikevicius es un exjugador de baloncesto lituano conocido en España por su paso por el Barcelona. Ahora entrena a un equipo de su país, el Zalgiris Kaunas, que el viernes jugó el tercer partido de las semifinales del campeonato nacional ante el Neptunas. Tras la victoria, un periodista le preguntó a Jasikevicius por la ausencia del pívot brasileño Augusto Lima, de permiso por paternidad tras el nacimiento de su hijo. Esta es la conversación íntegra, que puedes ver en el vídeo.

 

LOS PADRES COMO EJEMPLO Y MODELO DE VIDA

Fuente:
Original para sontushijos

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No se puede pretender que el niño imite de sus padres sólo… en lo positivo.

Los padres son el modelo principal para un niño pequeño hasta los nueve años, de manera que en estas edades todo lo que sus padres hagan o digan lo interpreta como la forma adecuada de actuar. No se puede pretender que el niño imite de sus padres, sus referentes,  solo lo positivo. Habrá que reflexionar sobre el ejemplo que se les está dando a los hijos con la forma de actuar paterna y materna: ser padre y madre obliga a ser mejor persona.

¿Qué imitan?

  • El trato con personas: cómo se trata a los familiares, amigos, otros hijos, a las personas con las que se convive en el vecindario, calle…
  • Cómo afrontar las propias responsabilidades, el trabajo o las tareas del hogar.
  • Cómo se reacciona ante las dificultades y se expresa la frustración y el enfado, los modales…
  • Aficiones, cómo ocupar el tiempo libre y el ocio: leer, gusto por la Naturaleza, deportes, ayudar a los demás…
  • Vida de Piedad: no se pueda dar algo que no se tiene. Los niños también aprenden de sus padres el amor a Dios.
  • La afectividad: cómo manifestar el afecto a los demás.
  • El valor y el respeto hacia el propio cuerpo: el pudor.
  • Actitud ante la vida: forma de encarar cada día, manera de enfrentar los problemas y las dificultades…

¿Cuál es el ejemplo adecuado?

  • Para tratar a las demás personas: con delicadeza, sin gritos, desprecios o comentarios hirientes, defendiendo los propios derechos con buenas formas. Resulta fundamental conversar con ellos en relación a la familia, los amigos y compañeros, comunicarles la experiencia del amor: que entiendan que el amor tiene que ver con el cuidado, la atención, la corrección, con ayudar a los demás y  ser virtuosos. El respeto como habilidad básica fundamental que hay que trabajar desde edades tempranas, no solo en el hogar sino también en un contexto más formal como puede ser el colegio. Las palabras “mágicas” de “por favor” y “gracias” no hay que olvidarlas nunca.
  • Afrontar responsabilidades: acudiendo a trabajar sin inventar excusas, valorar el trabajo bien hecho, colaboración de todos en las tareas del hogar…La responsabilidad viene de la mano de la obediencia. No podemos formar hijos responsables si previamente no se ha educado en la obediencia. El hecho de trabajar la obediencia no significa que no se quiera la libertad para los hijos; pero tienen que asumir que no solo existe su libertad sino también la del resto de personas de su alrededor, libertades que tienen que respetar. Para que nuestros hijos sean responsables primero tienen que ser obedientes. Es fundamental dejar claro a los hijos que obedecer es una necesidad de convivencia: los padres obedecen las leyes, a sus superiores en el trabajo, las reglas sociales… La obediencia se presenta así como una de las virtudes fundamentales que hay que inculcar desde los primeros años, puesto que en estas edades (4-5 años) están especialmente predispuestos a “recibir” esta virtud hasta hacerla suya (período sensitivo de la obediencia y de la sinceridad). Con respecto al trabajo, se trataría de inculcar el valor de un trabajo bien hecho, de mantener una disposición siempre activa hacia los deberes y responsabilidades del día a día, es decir, entender que el trabajo también nos forma como personas y supone un medio para mejorar.
  • Buenos modales: No utilizar palabrotas y expresiones inadecuadas.
  • Reacción frente a las dificultades: estas se presentan como una oportunidad para mejorar, un reto en el camino de la vida que hay que enfrentar y, en el caso de no lograr superarlas, asumir “la derrota” como una ocasión para superarse a sí mismo, es decir, seguir en el intento la próxima vez. Las personas con buena autoestima no tienen miedo al fracaso puesto que ven como un logro haberlo intentado. Son personas que confían en sus posibilidades, no temen enfrentarse a nuevos desafíos y tareas, siempre están dispuestos a aprender y probar. Es posible que a veces las cosas no salgan como ellos imaginan, pero tienen la confianza para volver a intentarlo. El error también forma parte del aprendizaje y ellos lo saben.
  • Aficiones, cómo ocupar el tiempo libre y el ocio: el tiempo libre supone un tiempo magnífico para compartir con la familia e iniciar a nuestros hijos en aficiones de servicio a los demás. El contacto con la Naturaleza nos conduce a contemplar nuestro alrededor con otros ojos, deteniéndonos en la belleza de todo lo creado, percatándonos de detalles insignificantes que en el día a día pasamos por alto. Esta afición más contemplativa para la que hay que ponerse “otras gafas de mirar” también supone valorar todo lo que se nos ha dado, Creación que hay que conservar y preservar para futuras generaciones. Por lo tanto, supone admitir que nosotros también tenemos responsabilidad en mantener aquello que se nos ha concedido. Además, podemos emplear este tiempo en ayudar a personas que se encuentran en una situación más desfavorecida e, incluso, en practicar algún deporte como medio de superación, como medio para educarnos en el esfuerzo, la superación, los retos, la vida sana. Así mismo, se puede inculcar el amor a los libros, iniciándoles en un buen hábito lector, presentándoles la lectura como una maravillosa aventura que nos conduce a todo un mundo lleno de sorpresas, imaginación, creatividad, saber…
  • Vida de Piedad: los padres también se presentan como ejemplo en su amor a Dios. Si los niños crecen en un contexto en el que Dios está presente diariamente, al que se le reza, se le pide, se le da gracias, en un futuro ellos también lo tendrán presente en sus vidas (Jesús en la primera infancia).
  • Afectividad: la forma de manifestar afecto de los padres también supone un modelo para los hijos. Inculcar la importancia de la intimidad para determinadas situaciones y comportamientos es fundamental. En la actualidad, donde el valor de explicitar y hacer público todo lo que acontece en la vida de uno está a la orden del día (a través de las redes sociales), parece que el valor de la privacidad e intimidad es de “antiguos”, es decir, que alude a épocas pasadas.
  • El valor y el respeto hacia el propio cuerpo. Es importante reforzar los hábitos de higiene (ducha diaria, imagen personal limpia y aseada…) y el cuidado del cuerpo, el pudor.
  • Actitud ante la vida: la alegría también se imita y se contagia. Levantarse de buen humor, con alegría, con ganas de aprovechar al máximo el día, concebir cada día como un regalo que no hay que desperdiciar… Todo esto también se aprende en familia.

 

Autor: Jone Larreta
Licenciada en Pedagogía y Psicopedagogía por Universidad del País Vasco.
Diplomada en Magisterio por la Escuela Universitaria Villanueva.
Titulación en Euskara.
10 años ejerciendo en Educación infantil, tanto en primer como en segundo ciclo.
Actualmente, tutora del curso de 2º de Infantil en el Colegio Eskibel.

Las 5 habilidades que propone el Foro de la Familia para combatir el bullying

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El Foro de la Familia ha publicado una reflexión sobre el acoso en la escuela y en otras instituciones, proponiendo 5 habilidades que pueden ayudar a reducir y prevenir estos comportamientos dañinos.

 «El bullying o acoso escolar es una forma de agresión verbal, física o escrita que genera un daño en otra persona», recuerda el texto. «Suele presentarse en el aula, en la calle, en las redes sociales y otros ámbitos externos a las propias instituciones, y nunca debemos olvidar que es una situación que puede traer graves consecuencias psicológicas y físicas tanto en las víctimas como en los que incurren en este tipo de abusos».

 A veces este acoso es directo y físico: peleas, palizas, golpes… Otras veces es indirecto, de tipo psicológico: pretende el aislamiento social del agredido mediante la propagación de difamaciones, amenazas o críticas que aluden a rasgos o limitaciones físicas, además del chantaje. 

 «Esta problemática hoy supone un desafío para padres, docentes y educadores, ya que a menudo puede escaparse a la vista del más observador y parecer una lucha imposible de ganar», añade la plataforma de entidades familiares.

 Las 5 habilidades que propone el Foro son estas: 

  1. Reconocer el problema

 «Es fundamental que los docentes formen a estudiantes y padres en la importancia de tomar en serio esta problemática y cómo reconocerla. Además, debe existir un plan de acción conocido por todos para responder a los maltratos que pudieran detectarse por nimios que parezcan. No es admisible, de ninguna manera, recomendar a la víctima de los agravios que no sea tan sensibles o que se esfuercen por hacer amigos: esto no hace más que estigmatizar y culpabilizarlo por lo que le está sucediendo». 

  1. Involucrar a los estudiantes

 «Una estrategia muy recomendable es fomentar un diálogo abierto con los estudiantes acerca del acoso y la intolerancia mediante asambleas o foros “anti-bullying” y dejar que ellos propongan ideas y discutan soluciones a los problemas. De esta manera, ningún alumno se sentirá ajeno a la problemática». 

  1. Convertir a los estudiantes pasivos en activos

 «Al participar en una discusión abierta sobre el tema, los estudiantes que no son víctimas ni victimarios directos del bullying, los “observadores”, tendrán más herramientas para sentirse involucrados y convertirse en agentes activos en contra de los maltratos. Realizar juegos de rol explicándoles a los alumnos cómo ponerse en el lugar del otro y ayudarse mutuamente a alzar la voz en contra del abuso de sus compañeros». 

  1. Inculcar valores como la tolerancia y el respeto

 «Promover y cultivar día a día una vida basada en valores como la tolerancia, el respeto y, sobre todo, valores que nos lleven a crear un ambiente inclusivo, seguro y tolerante en el que los alumnos sientan que su identidad es respetada y valorada. Es fundamental fomentar en los alumnos valores como responsabilidad, cooperación, respeto, solidaridad, humildad… 

  1. Mostrar una actitud abierta a los estudiantes, tanto víctimas como agresores

 «La víctima ha de poder entender que puede confiar en el adulto, en el profesor o en la familia, en situaciones de acoso o violencia. De la misma manera que las víctimas, los agresores deben recibir atención y ayuda para disminuir su conducta agresiva. A menudo, atacar y sentir la necesidad de dominar a los compañeros responde a inseguridades propias e incluso a situaciones de violencia experimentadas en el hogar. Ignorar al agresor y solo enfocarse en la víctima es incompatible con una verdadera resolución del problema a largo plazo».

¿Quién no ha soñado alguna vez con ver a su hijo jugando en primera división?

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¿Quién no ha soñado alguna vez con ver a su hijo jugando en primera división?

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Todos los fines de semana, asistimos con cierta vergüenza y estupor cómo en muchos campos y canchas de nuestro país, suceden hechos totalmente contrarios a lo que debería ser la buena práctica deportiva. Agresiones entre jugadores, a los árbitros, entre los propios padres…

¿Por qué está ocurriendo esto?

Es evidente que el problema fundamental es educativo y que podríamos categorizarlo en tres niveles.

  • Por un lado los niños. En un alto porcentaje, los chicos practican un deporte porque les gusta y lo hacen con sus amigos sin más ambición que el de pasarlo bien y el de “jugar por jugar”. En un pequeño porcentaje nos encontraríamos con niños cuya máxima sería: “tengo que jugar bien y ganar para no defraudar a mi padre”. Esta última frase es aterradora, ¿verdad?
  • En otro lado tendríamos a los entrenadores. Los tenemos del tipo entrenador-educador, cuya figura se podría resumir en un “estamos ganando 5-0 y vamos a dejar ya de presionar para que el equipo contrario pueda tocar un poco el balón y se divierta”. Y del tipo entrenador-me creo Mourinho: “vamos ganando 5-0 al descanso, si siguen presionando y meten otros cinco los invito Coca Cola y papas fritas”. Tengamos en cuenta que después de tanto esfuerzo por ganar a toda costa hay que reponer las calorías perdidas.
  • Por último los padres. ¡Oh los abnegados padres que llevan a sus hijos en julio a jugar a las nueve de la mañana un domingo! Tendrán que tener su recompensa, ¿no? Los tenemos del tipo padre-normal que lo único que quiere es que su hijo la pase bien y haga algún deporte colectivo para estar con otros niños. Y, por supuesto, del tipo padre-representante: “nuestro hijo nos va a sacar de pobres, ya vas a ver María”. ¡Atención lectores de este artículo!, éste es el padre del que hay que alejarse. Suelen ser competitivos, arrogantes y muchas veces descargan sus frustraciones sobre sus hijos.

Sólo un pequeño porcentaje llega a ser deportista de élite. Esto no es tan fácil como entrar en una tienda y pedir: “Deme un Pau Gasol para llevar por favor”. Hace falta mucha suerte y tener tanto el chico como su entorno la cabeza muy bien amueblada.

¿Estás queriendo decir querido autor, que es malo tratar de ser deportista profesional?

En absoluto. Las cosas si tienen que ser llegarán. Si tu hijo acaba despuntando, a pesar de sus entrenadores y de sus padres, tranquilo, que ya le llamarán. Lo que nunca se debe hacer, se llegue al máximo nivel o no, es dejar de formarse y estudiar.

Cada vez conocemos más casos de deportistas de élite que a la par que se dedican a su profesión, tienen estudios universitarios. Nunca se sabe qué puede pasar en la vida de un deportista.

Lo que está claro es que si queremos una sociedad sana a todos los niveles, debemos fomentar entre todos desde la base, una serie de valores como la nobleza, el respeto, la amistad, el compañerismo, la solidaridad… (…)


Autor: Jorge de Leonardo

Licenciado en Humanidades por la Universidad de La Rioja.

Maestro en Educación Física por la Universidad de La Rioja.

Profesor de Primaria y Bachillerato del colegio Alcaste-Las Fuentes.

Elige ser amable

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Fuente Almudi
Escrito por Nuria Chinchilla
Publicado: 22 Abril 2017
Adaptación

Se trata de cambiarme a mí mismo, no de vivir tratando de cambiar el mundo. ¿Y cómo cambio, cómo mejoro? Eligiéndolo. Eligiendo hacerlo

“Bondad” significa, según el diccionario, “cualidad de bueno; inclinación a hacer el bien, comportamiento virtuoso”. Como vemos, no tiene nada que ver con ser blando, dejarse avasallar, ni tiene por qué ir en contra de la necesaria asertividad. Últimamente se leen muchos artículos sobre la bondad, la amabilidad, la empatía… El profesor de la Universidad de Wisconsin, Richard Davidson, doctor en neuropsicología e investigador en neurociencia afectiva, y considerado por Times una de las 100 personas más influyentes del mundo, apareció hace poco en La Contra de La Vanguardia afirmando:

“La base de un cerebro sano es la bondad y se puede entrenar”

En 1992, el profesor Davidson había conocido al Dalái Lama, que le dijo:
“Admiro vuestro trabajo, pero considero que estáis muy centrados en el estrés, la ansiedad y la depresión; ¿no te has planteado enfocar tus estudios neurocientíficos en la amabilidad, la ternura y la compasión?”
….
¿Cómo entrenarnos en la bondad? En nuestro Centro I-WIL ya habíamos pensado en ello hace tiempo, y por eso contábamos con Victor Küppers, que desde finales del curso pasado se ofreció amablemente a hablarnos de ello. Este martes nos ofreció una magnífica sesión titulada “Vivir y trabajar con entusiasmo”.
Victor parte de la premisa de que todos deseamos ser felices. Enseguida nos damos cuenta de que el mundo lo pone muy, muy difícil. No solo las circunstancias y los hechos de cada día, sino también los muchos “cenizos” o personas negativas que nos rodean (puede que incluso seamos una de ellas…) Creo que ahí es donde Küppers toca la clave: se trata de cambiarme a mí mismo, no de vivir tratando de cambiar el mundo. ¿Y cómo cambio, cómo mejoro? Eligiéndolo. Eligiendo hacerlo. Yo decido:
“Somos como elegimos ser. La genética influye, pero el resto depende de nosotros. Elegimos, decidimos nuestra manera de ser y esa es nuestra gran libertad, nuestro gran reto. Luchar cada día para ser la mejor persona que podamos llegar a ser, como padres, parejas, amigos, profesionales, eligiendo nuestras mejores actitudes en cada instante. Ahí está el sentido de nuestras vidas”.
Para Küppers, la amabilidad tiene 4 ventajas: además de ser gratis, hace que te sientas mejor tú, que se sientan mejor los demás y te hace mejor persona.
Entrenarnos en la bondad está en la línea de uno de los famosos 7 hábitos de Stephen Covey: Afilar la sierra. Porque habitualmente no nos damos cuenta de que dedicar unos pocos minutos a afilar la sierra puede ayudarnos a cortar los árboles en mucho menos tiempo y ganar en eficiencia. Hay muchas competencias y habilidades que podemos aprender, re-aprender, recuperar, asimilar… Ser amable es, sin duda, una actitud revolucionaria en nuestro mundo.
….
Elige ser amable y estarás eligiendo ser feliz. Y, mucho más importante: harás felices a los que tienes alrededor.