¿Cómo educar en el esfuerzo?

Fuente: LaFamilia.info- Adaptación

No existe el dinero fácil, ni el trabajo fácil, ni el éxito fácil, ni las relaciones fáciles, ni la vida fácil. La vida supone retos constantes que requieren del esfuerzo de las personas para lograr lo que se quiere y bajo esta premisa debemos formar a los hijos. Las siguientes lecciones se deben convertir en nuestras luchas diarias como padres y educadores. (…)

La educación de la voluntad

 Los expertos señalan la necesidad de evitar la formación de una personalidad débil, caprichosa e inconstante. “Al no haber luchado ni haberse esforzado a menudo en cosas pequeñas, tienen el peligro de convertirse en no aptos para cualquier tarea seria y ardua en el futuro. Y, la vida está llena de este tipo de tareas.”

 En la educación de la voluntad, se ayuda a los hijos a controlar sus impulsos y deseos, de forma que sean capaces de postergar las gratificaciones y tolerar la frustración. Para ello es importante no ceder a sus caprichos, invitarlos a que se tracen proyectos a mediano y largo plazo, favorecer la realización de actividades que supongan esfuerzo y perseverancia, dosificar los regalos, no permitir que dejen las cosas sin acabar, mostrarse pacientes y constantes con ellos.

 Criterios para fomentar en los niños el valor del esfuerzo

  1. El ejemplo tiene una gran importancia, especialmente el de los padres. Los chicos necesitan motivos valiosos por los que valga la pena esforzarse y contrariar los gustos cuando sea necesario. Hay que presentar el esfuerzo como algo positivo y necesario para conseguir la meta propuesta (…)
  1. Es necesario cierta exigencia por parte de los adultos.Con los años, es lo deseable, se transformará en autoexigencia. Hay que plantear metas a corto plazo, concretas, diarias, que los adultos puedan controlar fácilmente: ponerse a estudiar a hora fija, dejar la ropa doblada por la noche, terminar lo que se empieza, etc.
  1. Las tareas que se propongan a los niños han de suponer cierto esfuerzo,adaptado a las posibilidades de cada uno. Que los chicos se ganen lo que quieren conseguir. Las tareas tendrán una dificultad graduada y progresiva, según vayan madurando. Conseguir metas difíciles por sí mismos, gracias al propio esfuerzo, les hace sentirse útiles, contentos y seguros.
  1. Muchas veces el fracaso será más eficaz que el éxitoen la búsqueda de una voluntad fuerte. Y es que a nuestro entender, son dos los conceptos claves para la promoción del esfuerzo: voluntad y motivación.

«El secreto de mi felicidad está en no esforzarse por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo.” André Gide.

Cómo trabajar desde casa de manera efectiva.

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Por LaFamilia.info – Adaptación

Foto: Freepik

El mundo laboral está migrando hacia nuevos horizontes. Las estructuras rígidas cada vez se hacen obsoletas y todo apunta a estándares más flexibles e igualmente eficientes. De ahí que una organización pueda funcionar perfectamente a través de colaboradores que se encuentran en diferentes sitios, ciudades e incluso países, conectados entre sí gracias a las nuevas tecnologías. Por eso, cada vez es más común el “home office”, la modalidad laboral en la que el trabajador desempeña su actividad desde casa tal como lo haría en una oficina.

Esto sin duda representa muchas ventajas tanto para las empresas como para los trabajadores, entre las que se destacan la posibilidad de conciliar la vida laboral y la personal. No obstante, este modo de trabajo requiere autodisciplina y buen manejo del tiempo. Los siguientes son algunos consejos para los principiantes en el tema:

1. Acondicionar un lugar de la casa para trabajar

No se puede trabajar desde el sofá, la cama o el comedor. Es muy importante tener un espacio tipo oficina, con una buena silla, escritorio, iluminación y ventilación. Esto facilitará la concentración, el orden y también el bienestar como trabajador.

2. Levantarse temprano

El hecho que no tengas que desplazarte a una oficina, no quiere decir que puedas dormir hasta la hora que quieras. Poner el despertador, levantarse y comenzar la jornada laboral como si fueras para tu lugar de trabajo.

3. Establecer los objetivos a cumplir

La improvisación en esta modalidad laboral no es una buena idea. Por eso, a primera hora del día, revisa los objetivos que tengas que cumplir y organiza la jornada para hacerlo, así tendrás un mejor manejo del tiempo.

4. No trabajar de noche

A no ser que tu trabajo así lo exija. Pero no trabajes de noche cuando tienes el día entero para hacerlo. Las horas nocturnas deben dedicarse al descanso, las actividades sociales, familiares, etc.

5. Hacer pausas cortas

Así como lo harías en una oficina. Camina un poco, come algo, y retoma el trabajo.

6. Concentrarse en una sola tarea

No estés picando entre la computadora y la organización de la casa, por ejemplo. Cada actividad a su debido tiempo.

7. Salir de casa

Cuando finalices los objetivos del día realiza alguna actividad fuera de casa: dar una pasada por el supermercado, hacer los trámites pendientes, ir al parque con tus hijos, a cenar con tu pareja, hacer deporte… ¡despejarse un poco! Con el paso de los días el encierro puede volverse algo tedioso e incluso poco conveniente para el bienestar emocional. También puedes trabajar algunas veces desde un café, una biblioteca de la ciudad o un sitio al aire libre.

10 Ideas para acompañar a nuestros seres queridos en sus últimos días de vida

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Foto: Pixabay

A menudo, los acompañantes de ancianos y personas con enfermedades terminales nos asustamos, no sabemos cómo acompañarlos, o la inercia nos lleva a dejarlos en manos de la televisión, siempre encendida, que distrae pero no sana ni tranquiliza ni ayuda a resolver los temas pendientes.

En octubre, la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU celebra el «Mes de Respeto a la Vida» y suele divulgar una serie de materiales sobre este tema. Entre ellos se incluyen 10 ideas que nos pueden ayudar cuando llega el momento de cuidar a nuestros seres queridos en sus últimos momentos.

1. Invitar a Dios a entrar en esta situación

El Papa Francisco ha dicho que «orar significa abrir la puerta al Señor a fin de que pueda hacer algo para reorganizar nuestras cosas»(1). El proceso de la muerte es un tiempo sagrado, una estación final para buscar el cierre de esta vida y prepararse para la siguiente en la esperanza de participar en la Resurrección de Cristo. Al llegar a esta etapa con un familiar o amigo, pide a Dios que nos acompañe a los dos.

2. Escuchar a tu ser querido

Trata de descubrir los valores de tu ser querido y la mejor manera de honrar sus deseos. Esto requiere verdadera empatía. Puede ser difícil asumir que la persona no quiere lo mismo que tú piensas o que tú querrías en su situación. Escucha sin juzgar para que tu ser querido se sienta con la libertad de hablar abiertamente.

3. Informarse sobre los cuidados paliativos

Ofrecer hablar sobre sus preocupaciones u otras. Saber que los cuidados paliativos se centran en aliviar el dolor y otros síntomas, buscan satisfacer necesidades básicas y procurar comodidad.

4. Ser constante en la compasión

Como nos recuerda el papa Francisco: «Compasión significa ‘padecer con'»(2). Tu familiar o amigo tendrá altibajos. Has de reconocer esto como algo natural. Rodéales de amor, apoyo y compañía, basados «en el respeto incondicional de la dignidad humana, comenzando por el respeto al valor inherente de sus vidas». El sufrimiento del paciente puede aliviarse con la empatía que le brindas y con cuidados paliativos de calidad del personal médico.

5. Ayudarles a cerrar sus asuntos pendientes

Ayuda a tu familiar o amigo a definir proyectos personales sin terminar, preocupaciones financieras, relaciones sin resolver u otros asuntos que ocupen su mente. Según cambien las circunstancias, algunos objetivos tendrán que replantearse. Elaborar y llevar a cabo esta lista de asuntos pendientes puede ayudar a la persona a encontrar un propósito y sentirse más en paz.

6. Brindar oportunidades de reconciliación, de expresar amor y de tratar con Dios

Ira Byock, director médico de cuidados paliativos, enseña en su libro Las 4 cosas más importantes que decir «te amo», «perdóname», «te perdono» y «gracias» puede promover la tan necesaria sanación interior durante el proceso de la muerte. Puedes ayudar a procurar una transición pacífica a tu ser querido facilitando oportunidades para la reconciliación con otros y oportunidades para expresiones mutuas de amor y gratitud. Ofrecete a invitar a un sacerdote para que escuche su confesión y administre la Eucaristía como Viático (3) y el Sacramento de la Unción de los Enfermos. Todo eso sana el alma y nos prepara para reunirnos con el Señor.

7. Animar a recordar lo bueno del pasado

Nuestro apetito puede disminuir a medida que nuestro cuerpo necesita menos alimentos y líquidos al acercarnos al final. Proporcionar a tu familiar o amigo porciones pequeñas de sus alimentos favoritos. Incluso si no puede comerlos, puede disfrutar su aroma y compartir contigo los recuerdos especiales que le evocan. Pensar en otras pequeñas cosas que puedes ofrecer que susciten recuerdos significativos, como fotos especiales o souvenirs.

8. Ser una presencia serena

Las personas que se acercan a la muerte pueden perder interés en muchas actividades que les eran agradables y preferir retirarse de su entorno. Tu simple presencia tranquila y paciente puede ser un apoyo importante mientras tu ser querido se prepara emocional y espiritualmente para la partida. Colocar el teléfono en otra habitación, poner su música favorita, leerle un pasaje favorito, rezar juntos o simplemente sentarte en silencio a su lado pueden ser muy reconfortantes.

9. Mostrar ternura

Los moribundos necesitan la ternura del contacto humano personal. Pregunta a tu ser querido si podrías cepillarle suavemente el pelo, aplicar loción a sus manos o pies, o simplemente tomar su mano. Cuenta historias, ríe y comparte recuerdos para asegurarle que él es un don preciado, y en absoluto una carga.

10. Ten paciencia en la transición

La transición, el momento inmediatamente anterior a la muerte, puede traer cambios físicos rápidos en los patrones de respiración, o en el estado mental o emocional. Trata de ser paciente y deja que el «cómo» y el «cuándo» de la muerte sea entre Dios y su ser querido. Pide a Dios la sabiduría para saber qué palabras finales decir y cuándo. En la medida que puedas, permite a tu ser querido hacer la transición. Por ejemplo, podrías decirle: «Te quiero. Está bien que te vayas a tu morada final ahora».

Acompañar a un ser querido en sus últimos días es de enorme importancia y no tenemos por qué temer nuestras propias limitaciones. El Papa Francisco dice: «[Dios] viene a salvarnos de la condición de debilidad en la que vivimos. Y su auxilio consiste en permitirnos captar su presencia y cercanía. Día tras día, tocados por su compasión, también nosotros llegaremos a ser compasivos con todos». (4)


[1] Papa Francisco, Misas matutinas en la capilla de la Domus Sanctae Marthae: Quien elige la mejor parte, 8 de octubre de 2013 (Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2013).

[2] Papa Francisco, Audiencia general, miércoles 27 de abril de 2016 (Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2016).

[3] El Viático es «la Eucaristía a un moribundo. Es el alimento necesario para el ‘paso’ de este mundo al Padre. Junto con la Penitencia y la Unción de enfermos, la recepción de la Eucaristía como Viático constituyen los ‘últimos sacramentos’ del cristiano» (Catecismo de la Iglesia Católica, Glosario). Véase también Catecismo de la Iglesia Católica, nos. 1331, 1392, 1517, 1524-25.

[4] Papa Francisco, Misericordiae vultus (Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2015), no. 14.