¿Cómo hablar temas difíciles con nuestros hijos?

Temas difíciles con nuestros hijos, a cargo de la Licenciada Liliana Olivieri. Apdes Tak 8, una propuesta de los Colegios de Apdes para la formación matrimonial durante esta cuarentena.

Abuelos y nietos: un vínculo de amor

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El 26 de julio es la festividad de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús, aprovechamos esta fecha para hablar de ese amor tan especial que hay entre abuelos y nietos, y aunque en estos tiempos de COVID los veamos a través de una pantalla y los abrazos sean virtuales, ¡el amor sigue más vivo que nunca!

 En los abuelos está la representación más pura del amor filial, especialmente en el lazo que se forma con los nietos. Esta es una relación dotada de reciprocidad; ambos se nutren del amor que expresan. Los nietos se convierten en fuente de vida y les enseñan a los abuelos a ver con los ojos de la alegría y la esperanza.

 Al mismo tiempo, los nietos experimentan una vivencia única con sus abuelos, es algo así como una amistad pero con alguien que le triplica en edad. Amistad que es posible dadas las condiciones, puesto que no está de por medio la labor educativa que sí pertenece a los padres, de esta manera queda el camino libre para que los abuelos se den el lujo de consentir responsablemente.

Beneficios educativos

Son muchos los beneficios educativos que trae consigo una relación cercana entre abuelos y nietos. Incentivar en los hijos el cariño por sus abuelos, les hará conscientes de lo valiosa que es la familia. Les servirá de ejemplo de vida, de sabiduría y experiencia. De la misma manera, les ayudará a interiorizar valores como el respeto, la solidaridad, la generosidad, entre otros.

Una buena relación entre abuelos y nietos, hace que los niños comprendan mejor a sus padres, pues gracias a los abuelos, conocen cómo eran sus padres cuando tenían su misma edad.

Así que aprovechemos esta ocasión para resaltar el valioso papel de los abuelos en las familias, demos gracias por su vida, por sus esfuerzos, por sus angustias, por sus preocupaciones, por su amor. Y como tarea para los padres, está el ayudar a crear lazos fuertes y armoniosos entre sus hijos y los abuelos. 

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Oración por los abuelos 

Señor Jesús, tú naciste de la Virgen María, hija de San Joaquín y Santa Ana.

Mira con amor a los abuelos de todo el mundo. ¡Protégelos! Son una fuente de enriquecimiento para las familias, para la Iglesia y para toda la sociedad.

¡Sosténlos! Que cuando envejezcan sigan siendo para sus familias pilares fuertes de la fe evangélica, custodios de los nobles ideales, hogareños, tesoros vivos de sólidas tradiciones religiosas.

Haz que sean maestros de sabiduría y valentía, que transmitan a las generaciones futuras los frutos de su madura experiencia humana y espiritual.

Señor Jesús, ayuda a las familias y a la sociedad a valorar la presencia y el papel de los abuelos. Que jamás sean ignorados o excluidos, sino que siempre encuentren respeto y amor.

Ayúdales a vivir serenamente y a sentirse acogidos durante todos los años de vida que les concedas.

Amén. (Benedicto XVI).+

Los 7 acuerdos que protegerán tu matrimonio

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El psicólogo Doug Weiss, norteamericano, director del centro de consejería familiar Heart to Heart, es el autor de varios libros de ayuda para la vida matrimonial, entre ellos The 7 Love Agreements (Los 7 acuerdos del amor) en el que propone a los matrimonios tomarse en serio su relación y apostar por ella con fuerza tomando el firme propósito de cumplir con siete acuerdos básicos que los protegerán de la ruptura y del desamor.  

«Estos acuerdos de amor no garantizan resultado inmediatos, pero nos lanzan en un proceso de mejorar la relación. El proceso funciona mejor cuando esposa y esposo optan juntos por ellos. Pero un cónyuge por su cuenta puede hacer estos acuerdos por si solo como una forma de acercarse más a su pareja. Estos acuerdos de amor no son promesas para hacer una sola vez en la vida. Como seres humanos, tenemos que ser pacientes y amables. Es mejor repasarlos y renovarlos frecuentemente. Día a día construirán amor verdadero e intimidad» señala el autor.  

Los 7 acuerdos del amor 

  1. Fidelidad:Seré fiel a mi cónyuge siempre, en toda circunstancia.
  1. Paciencia:No intentaré cambiar las cosas de mi cónyuge que no me gustan, pero yo sí modificaré aquellos de mis hábitos que molestan a mi cónyuge.
  1. Perdón:Cuando haya ofendido a mi pareja, rápidamente pediré perdón. Y yo perdonaré sus ofensas en mi corazón incluso antes de que me lo pida.
  1. Servicio:Me anticiparé a las necesidades emocionales, espirituales, físicas y materiales de mi cónyuge y haré todo lo que pueda para satisfacerlas.
  1. Respeto:No hablaré ni actuaré de formas que pongan en ridículo o avergüencen a mi cónyuge.
  1. Amabilidad:Seré amable con mi pareja, eliminando cualquier rasgo de aspereza en mi comportamiento y en mis palabras.
  1. Celebración:Apreciaré los dones de mi pareja y sus atributos y los celebraré personalmente y también públicamente.

 «Cuando entiendes los acuerdos de amor, te das cuenta de que puedes tomar decisiones de corazón que te orientan a actuar de forma más cristiana con tu esposo o esposa», explica Doug Weiss.

 Pueden parecer objetivos muy ambiciosos, muy elevados, pero Weiss explica que «al menos, al intentarlo, irás en la dirección correcta». 

La clave está en empezar un camino decidido de amar intencionalmente. «Empezarás a encontrar formas de mejorar, y eso dará una dinámica nueva a tu matrimonio». 

Cómo aprenden los niños a ser pacientes y dominar los impulsos

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El tiempo de los niños es diferente al de los adultos, pues la noción del tiempo es algo que se aprende, y por consiguiente, es algo que los padres deben enseñar. En este aprendizaje están implicados la paciencia y los impulsos. En LaFamilia.info les damos unas claves educativas para aplicar en casa.

La paciencia es un valor fundamental que se debe formar desde las primeras edades. Un niño que no aprende la paciencia, es probable que en su adultez muestre rasgos de intolerancia a la frustración, ansiedad, irritabilidad y dificultad de adaptación.

Lo cierto es que la capacidad de espera aumenta a medida que el niño crece: a los 4 años no se tiene la misma capacidad que a los 10. Por ejemplo, los niños en edad preescolar no han desarrollado aún el concepto de ubicación temporal y no comprenden el tiempo en los términos que los adultos ya dominamos: una hora, 10 minutos, tres meses, un año, etc. Por eso, en este caso se debe asociar el tiempo a alguna señal o temporada (navidad, vacaciones, invierno) o cuando se de el caso, decirle simplemente que debe esperar un poco para realizar cierta actividad.

Será entonces de manera gradual, que los padres enseñen a sus hijos a desarrollar este valor. Claro está que algunas necesidades fisiológicas no pueden esperar sobretodo en niños pequeños, como por ejemplo ir al baño o la alimentación, en estos dos aspectos específicos no se debe aplicar tiempo de espera.

Las siguientes son cinco claves para enseñar la paciencia a los niños:   

  1. Los adultos educan con su ejemplo

Como lo repetimos en diversos artículos de LaFamilia.info, el ejemplo es un educador por excelencia. Los hijos observan cada palabra y cada acto de sus padres, y es así como aprenden numerosas lecciones. La paciencia no es la excepción. Si a los hijos se les pide paciencia, lo mínimo que se puede hacer es demostrarles que una actitud paciente es siempre ganadora.

  1. Para enseñar la paciencia es necesaria la autoridad asertiva

Alejandro De Barbieri, el autor del libro Educar sin culpa explica que el niño precisa la autoridad sana del padre o maestro que “frustra” sus impulsos: “Si cada vez que mi hijo quiere algo yo se lo doy, entonces le estoy diciendo “pide y se te dará, mi amor” para que me quieras. Eso es falso, porque lo estoy dejando inmaduro. Cuando mañana la vida lo frustre, en un examen en el deporte o en una pareja, su psiquismo estará frágil y no soportará las limitaciones que la vida le presente.”

Por eso, los padres deben vivir en carne propia la paciencia y afrontar con calma las rabietas de los niños. Así los pequeños entenderán que con sus berrinches, no conseguirán lo que quieren. La frustración les hará más resistentes y más pacientes. Además aprenderán a expresar su descontento por otras vías diferentes al llanto.

3.Enseñarles a esperar

A partir de los 4 años aproximadamente, los niños ya tienen cierta capacidad de espera y es ahí cuando los padres deben ejercitarla al no satisfacer de inmediato sus deseos, al enseñarles a esperar su turno para algún juego sin desesperarse o al esperar unos segundos a que la comida se enfríe un poco. En la cotidianeidad hay muchas oportunidades para aplicar esta lección de vida. 

  1. Dejarles que se esfuercen

Incluso desde los primeros meses de vida se les debe dejar que se esfuercen, en el gateo por ejemplo, permitirles que se desplacen hasta llegar a su juguete, y así a medida que crecen, siempre habrán metas y logros que ellos deben alcanzar por sí mismos. La paciencia, la persistencia y el esfuerzo son valores que van de la mano.

  1. Mostrarles ejemplos

Una de las formas para enseñar la paciencia a los niños es por medio de ejemplos, y qué mejor que la naturaleza para ello, algunos animales nos dan lecciones de paciencia y persistencia para conseguir lo que quieren: las abejas para construir el panal, los pájaros para hacer sus nidos o las hormigas para llevar su alimento a un lugar seguro. Asimismo, las plantas son un hermoso modelo, se pueden sembrar en casa y ver todo su proceso de crecimiento.

La paciencia es un valor que nuestros hijos agradecerán por siempre, les llevará al camino del éxito porque sabrán esperar los frutos de su esfuerzo y conocerán de primera mano que no todo llega por sentado, que la vida es retadora y que nuestra persistencia, rectitud y voluntad serán determinantes para afrontarla.

5 Estrategias para vencer la pereza

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“La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla (Benjamín Franklin)” Y no sólo la pobreza material sino también la espiritual. La falta de una adecuada educación de la voluntad, y de valores como la templanza y la fortaleza, son algunas de las causas.

 

La pereza es sinónimo de negligencia, desgano e indolencia. Es ausencia de energía. La pereza es la falta voluntaria de esfuerzo físico o mental que hace que el desempeño en cualquier área de nuestra vida sea pobre y mediocre, lo que impide avanzar en los proyectos y ambiciones personales.

 La pereza, reina del fracaso

No es lo mismo tener pereza por un rato, a ser perezoso. Cuando la pereza se convierte en un estado de vida anímico predominante, puede conducir fácilmente a la tristeza y al fracaso.

¿Por qué se cae en la pereza? En la mayoría de los casos se debe a la dejadez en pequeñas cosas, a evitar de modo continuo el esfuerzo que lleva consigo algo costoso, a rasgos asociados a la inmadurez, además a una deficiente educación de la voluntad y a la falta de valores como la templanza y la disciplina.

La pereza conduce al desorden y la ineficiencia; convirtiéndose en la enemiga del éxito y del progreso. En resumidas cuentas, la pereza no lleva a nada bueno, por eso se dice que “es la madre de todos los vicios”.

5 Acciones para derribar la pereza

La pereza se combate con determinación, constancia y voluntad. Es una elección personal. Las siguientes acciones ayudan a cumplir este propósito.

  1. Encontrar motivaciones que de verdad lo ilusionen

Éstas son la gasolina de la mente.

  1. Ejercitar la fuerza de voluntad 

La persona madura debe ser capaz de dominar los deseos, las emociones y las acciones; y no ser dominada por ellas. Por eso no se permita aplazar tareas, hacerlas a medias y ser mediocre en cualquier asunto; sea firme en lo que se ha propuesto, exíjase usted mismo.

  1. Trazarse metas y cumplirlas

El hecho de demostrarse a sí mismo de lo que es capaz, le dará la seguridad y el entusiasmo para continuar en ese camino del esfuerzo. La satisfacción es la mejor recompensa.

  1. Cambiar de actitud

Quejarse continuamente y cerrarse en negativismos, son formas de alimentar la pereza. Deshágase de esa “mala onda” y verá resultados muy diferentes.

  1. Disfrutar de cada progreso

Muchas veces en el recorrido surgen satisfacciones mayores que el mismo fin.

La pereza en la familia

En la vida todo requiere un esfuerzo, nada es fácil ni gratuito. Por eso es fundamental educar a los hijos en estos valores, les ahorrará muchos problemas en su vida. En estos artículos brindamos pautas a seguir:

¿Hijos perezosos?: cómo educar en el esfuerzo

Hijos responsables: 5 claves para lograrlo