Por un mundo más humano

Esta columna está conformada por frases de la encíclica Fratelli Tutti del papa Francisco. No pretenden ser una síntesis del pensamiento del Papa, sólo quieren ser una posible guía para hacer un mundo más humano.

1. Para que una sociedad tenga futuro es necesario que haya asumido un sentido respeto hacia la verdad de la dignidad humana.

2. La altura espiritual de una vida humana está marcada por el amor.

3. Un ser humano está hecho de tal manera que no se realiza, no se desarrolla ni puede encontrar su plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás. Los otros son constitutivamente necesarios para la construcción de una vida plena.

4. Nuestra relación, si es sana y verdadera, nos abre a los otros que nos amplían y enriquecen.

5. Volvamos a promover el bien, para nosotros mismos y para toda la humanidad, y así caminaremos juntos hacia un crecimiento genuino e integral.

6. Quien no vive la gratuidad fraterna, convierte su existencia en un comercio ansioso, está siempre midiendo lo que da y lo que recibe a cambio. 

7. Hoy no suele haber ni tiempo ni energías disponibles para detenerse a tratar bien a los demás, a decir «permiso», «perdón», «gracias». Pero de vez en cuando aparece el milagro de una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en media de tanta indiferencia

8. Las relaciones digitales, que eximen del laborioso cultivo de una amistad, de una reciprocidad estable, e incluso de un consenso que madura con el tiempo, tienen apariencia de sociabilidad. No construyen verdaderamente un «nosotros. 

9. Al desaparecer el silencio y la escucha, convirtiendo todo en tecleos y mensajes rápidos y ansiosos, se pone en riesgo esta estructura básica de una sabia comunicación humana.

10. Nadie puede experimentar el valor de vivir sin rostros concretos a quienes amar.

11. El amor auténtico, que ayuda a crecer, y las formas más nobles de la amistad, residen en corazones que se dejan contemplar.

12. ¡Armemos a nuestros hijos con las armas del diálogo! ¡Enseñémosles la buena batalla del encuentro!

Selección de Regino Navarro Ribera

10 formas para practicar un ayuno diferente en esta Cuaresma

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Cuando se habla de ayuno lo primero que viene a la mente es dejar de comer. Últimamente también se ha asociado a otras acciones físicas como dejar de fumar, beber, o incluso aparcar temporalmente el teléfono móvil o la televisión. 

Pero el ayuno puede ir mucho más allá y centrarse en actitudes de cada uno. Así lo cree el padre Ed Broom, experto en retiros espirituales y en la evangelización a través de los medios de comunicación.

Este religioso se pregunta cuáles podrían ser algunas formas concretas de practicar el ayuno. Y antes de nada recuerda que el ayuno no es una mera dieta con el simple deseo de perder algunos kilos de más. Más bien, el propósito del ayuno es agradar a Dios, convertir los corazones y rogar por la conversión de los demás. En otras palabras, ¡el ayuno debe tener una intención sobrenatural! 

Por ello, en este artículo en Catholic Exchange propone diez maneras de cómo podemos ayunar. 

  1. Come menos y recibe más la Santa Eucaristía

Con esta práctica –afirma el padre Broom- se da más importancia a la vida espiritual y a la salvación del alma. Y recuerda lo que dijo Jesús: “No trabajéis por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del Hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello” (Jn 6, 27).

  1. Controla tu lengua

 Para este segundo punto este religioso recomienda encarecidamente la lectura del capítulo tercero de la Epístola de Santiago, “ ¡una de las mejores exhortaciones del mundo para trabajar en el control de nuestra lengua!”. Y recoge otra cita muy conocida de este apóstol: “Debemos estar dispuestos a escuchar y ser lentos para hablar” (St. 1, 19). 

  1. Momentos heroicos

En su libro Camino, San Josemaría, fundador del Opus Dei, acuñó el término “minuto heroico”. “Es la hora, en punto, de levantarte. Sin vacilación: un pensamiento sobrenatural y… ¡arriba! —El minuto heroico: ahí tienes una mortificación que fortalece tu voluntad y no debilita tu naturaleza”, escribía el santo.

Con esto –añade Ed Broom- San Josemaría afirma que tan pronto como escuchemos el despertador debemos levantarnos de la cama, rezar y comenzar nuestro día. ¡El demonio de la pereza nos anima a presionar el botón de apagar!

  1. Controla la mirada

Los ojos son el espejo del alma. El Rey David se sumió en el pecado que condujo al asesinato de Urías el Hitita por la sencilla razón de que dejó que llevarse por las miradas. Sus ojos miraron y no se apartaron sobre una mujer casada: Betsabé. Los pensamientos adúlteros condujeron al adulterio físico, a la negación de su pecado y finalmente a matar a un hombre inocente. Por ello, este tiempo es propicio para esforzarse por por vivir la Bienaventuranza: «Bienaventurados los puros de corazón, ellos verán a Dios».

  1. Puntualidad

El padre Broom recoge una cita del Evangelio de San Lucas en la que Jesús afirma: “El que es fiel en lo insignificante (en lo poco), lo es también en lo importante”. Por ello, este oblato recuerda que ser puntual y estar a la hora es una señal de orden, respeto por los demás y un medio para realizar las tareas bien y a tiempo.

  1. Escucha a los demás

Es muy fácil interrumpir a otros cuando hablan y tratar de imponer nuestras propias ideas incluso antes de que la persona haya terminado su idea. La caridad, que significa amor por Dios y por los demás, enseña a respetar a los demás y permitirles hablar sin interrumpir e imponer nuestras propias ideas 

Escuchar a los demás también es un acto de humildad, ¡poner a los demás antes que a nosotros mismos!, agrega este sacerdote, que también añade una cita de Jesús en el Evangelio de Mateo: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”. 

  1. Más agradecidos y menos quejas

No hay que permitir que pase un solo día sin que se dé gracias a Dios. De hecho, afirma el padre Broom, “deberíamos estar constantemente agradeciendo a Dios”. E igualmente es conveniente acostumbrarse también de ser también agradecidos con los demás. “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia” (Salmo 118).

  1. Sonríe, incluso si no tienes ganas

De hecho, esto podría ser una gran penitencia: sonreír a alguien, incluso cuando estás cansado, con dolor de cabeza o un resfriado. Esta es la virtud heroica. Una sonrisa es algo pequeño, pero es contagiosa. De hecho, una sonrisa sincera puede elevar a quienes la ven de la desolación a un estado de consuelo. Una de las señales más evidentes de ser un seguidor de Jesús es la sonrisa de alegría que irradia la cara. “Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito, estad alegres», dice San Pablo en su Epístola a los Filipenses (4,4).

  1. Reza, incluso cuando no te apetezca

Afirma el padre Broom que “desafortunadamente, muchos de nosotros basamos nuestra vida espiritual en simples sentimientos que son efímeros, transitorios y pasajeros como el rocío que se evapora por el sol de la mañana Nuestro mejor ejemplo es, por supuesto, Nuestro Señor y Salvador Jesucristo en el huerto de Getsemaní (Lucas 22: 39-46). Cuando Jesús estaba experimentando una agonía y desolación mortal que extraía grandes gotas de sangre de sus poros, en realidad no tenía ganas de orar. Sin embargo, Jesús oró aún más fervientemente. 

Por lo tanto, practiquemos el ayuno y la penitencia en nuestras vidas y tengamos un tiempo y un lugar establecidos para rezar y rezar a veces, incluso cuando no tenemos ganas. ¡Esto es penitencia y verdadero amor por Dios! ¡Esta es una señal de verdadera madurez en la fe!”

  1. Un estímulo: ánimo

En este último punto, el padre Broom invita a que “salgamos de nuestro caparazón egoísta y concentrémonos más en Dios y en ver a Jesús en los demás, imitando al buen samaritano. Aprendamos a ser un Simón de Cirene y ayudar a nuestros hermanos y hermanas que llevan el peso de una cruz muy pesada. Podemos aligerarlo alentándolos con palabras, gestos motivadores y con un corazón lleno de amor y compasión. Recuerda la regla de oro: ‘Haz a los demás lo que te gustaría que te hagan a ti’. (Mt. 7:12) ¡En las difíciles tormentas de la batalla terrenal, una palabra de aliento puede ser un viento poderoso en las velas!”.

5 consejos para vivir en familia el Adviento

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El Adviento está lleno de hermosas y antiguas tradiciones únicas del cristianismo que los padres pueden compartir con sus hijos durante el tiempo de preparación para celebrar la Navidad.

Aquí 5 consejos prácticos para crecer en familia durante el Adviento compartidos por el National Catholic Register. 

  1. Corona de Adviento sobre la mesa 

Esta tradición milenaria no puede guardarse solo para el día domingo en la iglesia, sino también puede realizarse por las noches a la hora de la cena.

La corona de Adviento  simboliza más que las cuatro semanas de Adviento; pues también pueden representar los 4 mil años que el hombre estuvo en la tierra antes de que naciera el Salvador. Por otro lado, los niños pueden turnarse para prender y soplar las velas.

Se puede recitar una oración diciendo antes la siguiente jaculatoria: «Ven, Señor Jesús, nace en nuestros corazones». 

  1. Hacer obras de misericordia

Es importante preparase espiritualmente durante el Adviento para el nacimiento de Jesús. Una sugerencia para lograrlo es armar un pequeño pesebre en algún lugar de su casa y cada vez que algún miembro de la familia realice una obra de misericordia, puede poner un hilo de heno en el pesebre. 

Es una bendición ver cada día más lleno el pesebre para Jesús cuando se acerca el día de su natividad. Algunas personas no ponen la imagen del Niño Jesús hasta la víspera de Navidad, pero cada quien decide cómo hacerlo.  

  1. No olvidar al verdadero San Nicolás

Según varios historiadores, el popular Santa Claus es la distorsión –primero literaria y luego comercial– de San Nicolás, el generoso Obispo de Myra, patrono de los niños, navegantes y cautivos. La leyenda de Santa Claus deriva directamente de la figura de San Nicolás, quien según la tradición, entregó todos sus bienes a los pobres para hacerse monje y obispo, distinguiéndose siempre por su generosidad hacia los niños. 

Por haber sido tan amigo de la niñez, en su día se reparten dulces y regalos. Es representado como un anciano vestido de rojo, con una barba muy blanca, que pasa de casa en casa repartiendo regalos y dulces a los niños. 

  1. Enseñar a los niños

Animar a los niños en este tiempo de preparación para la Navidad a orar por los demás, ayudar en casa, compartir los bienes con quien más necesite, cumplir las tareas sin quejarse, hacer un sacrificio, leer algún pasaje de la Biblia, dar gracias a Dios, saludar cariñosamente, no pelear con sus hermanos, entre otros.

Es importante no solo que los niños se comprometan a realizar buenas acciones para el nuevo año que se aproxima, sino también que los padres enseñen a sus hijos el verdadero sentido del Adviento. Es decir, que mediten sobre la venida final del Señor, así como del nacimiento de Jesús y su irrupción en la historia del hombre en Navidad. Además, mostrarles el significado de las coronas de Adviento, las velas y el color morado para la liturgia que significa preparación espiritual y penitencia. 

  1. Crecer espiritualmente

En este tiempo se puede añadir un tiempo de oración breve como la lectura de la Biblia cada mañana o un Rosario. Cualquiera podría convertirse en un gran hábito. 

Puede servir cualquier actividad que desarrolle su parroquia con el objetivo de lograr que la Navidad traiga un nuevo celo y un amor más profundo por Cristo este año.