Cómo trabajar desde casa de manera efectiva.

image1 (4)

Por LaFamilia.info – Adaptación

Foto: Freepik

El mundo laboral está migrando hacia nuevos horizontes. Las estructuras rígidas cada vez se hacen obsoletas y todo apunta a estándares más flexibles e igualmente eficientes. De ahí que una organización pueda funcionar perfectamente a través de colaboradores que se encuentran en diferentes sitios, ciudades e incluso países, conectados entre sí gracias a las nuevas tecnologías. Por eso, cada vez es más común el “home office”, la modalidad laboral en la que el trabajador desempeña su actividad desde casa tal como lo haría en una oficina.

Esto sin duda representa muchas ventajas tanto para las empresas como para los trabajadores, entre las que se destacan la posibilidad de conciliar la vida laboral y la personal. No obstante, este modo de trabajo requiere autodisciplina y buen manejo del tiempo. Los siguientes son algunos consejos para los principiantes en el tema:

1. Acondicionar un lugar de la casa para trabajar

No se puede trabajar desde el sofá, la cama o el comedor. Es muy importante tener un espacio tipo oficina, con una buena silla, escritorio, iluminación y ventilación. Esto facilitará la concentración, el orden y también el bienestar como trabajador.

2. Levantarse temprano

El hecho que no tengas que desplazarte a una oficina, no quiere decir que puedas dormir hasta la hora que quieras. Poner el despertador, levantarse y comenzar la jornada laboral como si fueras para tu lugar de trabajo.

3. Establecer los objetivos a cumplir

La improvisación en esta modalidad laboral no es una buena idea. Por eso, a primera hora del día, revisa los objetivos que tengas que cumplir y organiza la jornada para hacerlo, así tendrás un mejor manejo del tiempo.

4. No trabajar de noche

A no ser que tu trabajo así lo exija. Pero no trabajes de noche cuando tienes el día entero para hacerlo. Las horas nocturnas deben dedicarse al descanso, las actividades sociales, familiares, etc.

5. Hacer pausas cortas

Así como lo harías en una oficina. Camina un poco, come algo, y retoma el trabajo.

6. Concentrarse en una sola tarea

No estés picando entre la computadora y la organización de la casa, por ejemplo. Cada actividad a su debido tiempo.

7. Salir de casa

Cuando finalices los objetivos del día realiza alguna actividad fuera de casa: dar una pasada por el supermercado, hacer los trámites pendientes, ir al parque con tus hijos, a cenar con tu pareja, hacer deporte… ¡despejarse un poco! Con el paso de los días el encierro puede volverse algo tedioso e incluso poco conveniente para el bienestar emocional. También puedes trabajar algunas veces desde un café, una biblioteca de la ciudad o un sitio al aire libre.

Hombre y mujer: dos estilos de trabajo

Fuente: LaFamilia.info

El hombre y la mujer, por naturaleza, son diferentes. Ninguno es mejor que otro, fueron creados para complementarse y enriquecerse de forma recíproca, estableciendo un equilibrio entre los defectos y virtudes que ambos tienen.

Complemento necesario

Tanto el hombre como la mujer, son lo suficientemente capaces para desempeñar cualquier cargo, profesión u oficio; solo que su misma naturaleza establece los pro y los contra en determinadas funciones y/o situaciones específicas. Las semejanzas y diferencias entre hombres y mujeres, no se presentan en el tipo de trabajo que realizan, sino en la forma como enfrentan su vida profesional.

“El mundo de la empresa es un mundo complejo, y ninguno de los dos modelos de trabajo puede proporcionar una organización equilibrada sin el complemento del otro. Pero no sólo es necesario lograr un equilibrio entre las habilidades masculinas y femeninas en el seno de la organización; también es preciso que ese equilibrio se dé en cada hombre y cada mujer pues, como personas, se enriquecen mutuamente. Las mujeres humanizarán y matizarán con su sensibilidad la tendencia competitiva de ellos, y los hombres reafirmarán a sus compañeras en su trabajo animándolas a tomar decisiones, a confiar en sí mismas y a trabajar inteligentemente y con flexibilidad”, expresa Carlota de Barcino del portal Mujer Nueva.

Características del hombre y la mujer en el mundo laboral

No se puede generalizar, todos los seres humanos son únicos, habrán hombres que presenten algunas capacidades de las mujeres o viceversa, pero existe una tendencia general en ambos sexos:

Mujer

  • Mayor capacidad de escucha.
  • Habilidad de convencer y persuadir, además de su afectividad y empatía.
  • Puede manejar varios temas al mismo tiempo, sin perder la concentración.
  • Capacidad para dirigir equipos multidisciplinarios.
  • Percibe con facilidad el estado de ánimo de sus compañeros de trabajo.
  • Es más comunicativa, emocional y expresiva.
  • Se compromete con su trabajo y suele ser más responsable.
  • Es organizada y minuciosa.
  • Se le dificulta ser concreta y simple.
  • Por lo general, las críticas a su trabajo las asume como un juicio personal.

Hombre

  • Es más práctico y simple.
  • Tiene metas concretas.
  • Pensamiento teórico.
  • Más capacidad para trabajar bajo presión.
  • Habilidad para dirigir equipos especializados.
  • Establece límites entre la vida personal y laboral.
  • Es competitivo, muchas veces sin importar los medios para llegar a su fin.
  • Tendencia a buscar el control y el poder sobre los demás.
  • Es poco cuidadoso de los detalles (ejemplo: fechas de cumpleaños de sus compañeros)
  • Suele ser más dependiente de sus colaboradores, en el caso de los jefes.

Ajenos a querer formar una guerra de sexos, lo que se propone es buscar el equilibrio y llenar los vacíos que uno tiene con las virtudes del otro, de esta forma el trabajo será más efectivo, ameno y enriquecedor.

Equilibrio Trabajo-Familia: el mayor reto del matrimonio actual

ICWF1_20131220095111

Es evidente que buscar un equilibrio entre la actividad laboral y la vida familiar, es el pan de cada día de muchos matrimonios. Una experta en el tema como fue la alemana Jutta Burggraf, doctora en Psicopedagogía, licenciada en Pedagogía y estudiosa del rol de la mujer en la sociedad moderna, describía la situación cotidiana de la familia de hoy:

“Muchas veces los esposos tienen distintos campos de acción, ya sea en la familia, en la profesión fuera del hogar. No se ven durante muchas horas del día. Sin embargo, tienen contacto con otras personas, hombres y mujeres, y con ellos comparten sus intereses y planes profesionales. Cuando vuelven cansados a casa, ya no tienen fuerzas para dialogar o hacer planes y esto genera una distancia entre los esposos.” [1]

Y en esta realidad convergen diversos factores que van mucho más allá de la incorporación de la mujer al mercado laboral, que es lo primero que se aparece en la cabeza cuando se habla del tema, como son: competitividad agresiva, ausencia de políticas a favor de la conciliación, asociación del “éxito” con el trabajo excesivo, mal uso de la tecnología, incapacidad para establecer prioridades, dificultad para manejar el tiempo personal… A lo que se suma un elemento descrito por el autor Aníbal Cuevas: “una presión brutal del individualismo; lo peor de cada uno de nosotros: ir a lo nuestro.” [2]

De igual manera, no hay que olvidar la gran responsabilidad que tienen las organizaciones en todo esto. Es notoria la falta de una cultura empresarial que sea consciente de los beneficios que representa para el empleado y por ende para la compañía, el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, puesto que repercute directamente en su rendimiento, productividad, compromiso y motivación hacia la organización.

Estrategias para lograr el equilibrio

Aunque las condiciones de vida actuales no son fáciles, tampoco hacen imposible la construcción de familias sanas, sólidas y unidas. Eso sí, es necesario una buena dosis de determinación y compromiso: querer es poder. Estas son algunas claves para lograr la conciliación de la vida laboral y familiar.

Amor decidido. Es el pilar que no dejará que la unión conyugal se derrumbe. Así lo señala la doctora Burggraf: “Si al contraer matrimonio los cónyuges son conscientes de que toman una decisión para toda la vida y tienen la firme voluntad de permanecer unidos hasta el final, pase lo que pase, en tiempos de sol y de lluvia, de nieve, hielo y tormenta, entonces pueden desarrollarse libremente, en un clima de seguridad y de confianza. Conviene perder el miedo a las crisis. Conflictos y divergencias de opiniones existirán siempre allí donde varias personas viven en estrecho contacto. Lo decisivo es la actitud que se adopta ante aquellas situaciones difíciles, aprovechar la oportunidad de estrechar los lazos de unión superando juntos las dificultades.”

Corresponsabilidad. “Es el reconocimiento de la responsabilidad compartida entre padre y madre, hombre y mujer, en el cuidado de los hijos y adultos mayores, en las labores del hogar y en el sustento económico de la familia. En el siglo XXI los roles se comparten, ambos ayudan en áreas que antes estaban radicadas sólo en el hombre o en la mujer, y juntos, contribuyen al desarrollo del otro, de sus familias.” [3]

Crear espacios exclusivos para la familia. Como por ejemplo una cita semanal con el cónyuge y compartir la cena todos juntos.

Establecer límites. Cada cosa en su lugar y a su debido tiempo; ni el trabajo debe ir a casa, ni la casa al trabajo.

Mantener el contacto físico. Hay que luchar contra la frialdad que por momentos surgen a causa de la virtualidad, el individualismo y el poco tiempo. Las muestras de cariño son fundamentales en la vida matrimonial y en la educación de los hijos.

Y por último una recomendación bien importante: evitar que la tecnología ocupe el tiempo de pareja y de familia.

Fuentes bibliográficas:
[1] Jutta Burggraf, ¿A qué causas se deben las fracturas en la lealtad matrimonial?
[2] Aníbal Cuevas, Tres ideas, tres, para una buena vida de familia
[3] Carolina Schmidt, Corresponsabilidad y conciliación familia y trabajo

Fuente: LaFamilia.info