EL LABERINTO DE LA COMUNICACIÓN

url-11-700x351

¿Cómo la pasaron? Bien… ¿Y quién estaba? Nadie… ¿Y qué hicieron? Nada… ¿Y qué comieron? Nada…

En la adolescencia la comunicación, en apariencia, da la sensación de estar impedida, congelada, destruida. Las respuestas son monosilábicas…

Las circunstancias de los adolescentes de hoy no son las mismas que las nuestras cuando éramos adolescentes.

La tecnología produjo un cambio precipitado en la comunicación. Nada reemplaza la palabra acompañada de los gestos, pero mientras nosotros sólo teníamos el hábito de llegar del colegio para continuar hablando con amigos por un teléfono que tenía un pesado tubo ligado por un cable resorte, hoy lo hacen por whatsapp… Las imágenes, para ellos, valen mucho más que mil palabras…

La gran paradoja es que siendo la comunicación uno de los elementos en los que más se ha avanzado, sea tan difícil que se comuniquen dos personas frente a frente.

El adolescente deja de hablar fluido con los adultos debido al ensimismamiento propio de la edad, la necesidad de tomar distancia, de diferenciarse y la convicción de que no van a comprenderlo. Este punto requiere de los padres paciencia, saber crear el clima de respeto de la intimidad naciente, dejar de indagar y estar disponibles para cuando ellos quieren hablar…

El adolescente sigue necesitando la presencia de sus padres

Actitudes a evitar en torno a la comunicación

  • Gritar y minimizar.
  • Actuar a la defensiva.
  • Hablar con ironía y con superioridad.
  • Desconfiar y revisar sus cosas.
  • Esperar que nos cuenten todo.
  • Espantarnos.
  • Descender a su altura en las discusiones. Hay que saber cortarlas, a veces con un límite claro: Comprendo que ahora no entiendas.
  • Querer tener la razón en todo
  • Ser dogmático

¿Cómo ayudarlos a crecer en la comunicación?

  • Tratarlos con gran respeto, cuidando el tono.
  • Ser un gran modelo en la vinculación conyugal.
  • Mostrar comprensión.
  • Reconocer errores.
  • Pedir perdón cuando nos equivocamos.
  • Hablarles con cariño, siendo positivos.
  • Contarles nuestras cosas personales.
  • Escucharlos con atención cuando quieren hablar.

Fuente: “Celebrar la Adolescencia” de Liliana Olivieri / Ricardo Álvarez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *