Mientras suceden los días del año – Tiempo de cuaresma

TIEMPO DE CUARESMA

Es un tiempo de penitencia y renovación interior para preparar la Pascua del Señor. Son cuarenta días en que se recuerda los cuarenta días que estuvo Jesús rezando y ayunando en el desierto. Comienza con el Miércoles de Ceniza y culmina el Domingo de Ramos en la Semana Santa. Es un tiempo para preparar el alma con oración, ayuno, penitencia y limosna para poder comenzar de nuevo junto a Jesús resucitado. El tiempo de Cuaresma se vive en familia con un ambiente de especial austeridad y de sacrificio personal. Los sacrificios son auténticas demostraciones de amor.

“No teman hacer penitencia especialmente durante la santa Cuaresma. Esfuércense por ser fieles hasta en los pequeños detalles. Jesús dijo que la penitencia es necesaria si no queremos ser dominados por el pecado”. Madre Teresa de Calcuta ¿Cómo vivir la Cuaresma? “Quien a Dios busca queriendo continuar con sus gustos, lo busca de noche y de noche no lo encontrará”.
San Juan de la Cruz

¿Cómo vivir la Cuaresma?

1. Arrepintiéndonos de los pecados cometidos, recibiendo el sacramento llamado Confesión, Penitencia o Reconciliación.
2. Luchando por cambiar algún aspecto de nuestro carácter o por reparar una falta.
3. Haciendo sacrificios.
4. Rezando con más frecuencia.
5. Viviendo la caridad.

“Quien a Dios busca queriendo continuar con sus gustos, lo busca de noche y de noche no lo encontrará”.
San Juan de la Cruz

¿Ayuno y penitencia? ¿Por qué?

La Iglesia recomienda ayuno y penitencia sobre todo en Cuaresma. A primera vista, el ayuno y la penitencia parecen cosas de otra época o actos que van contra nuestra propia naturaleza. Sin embargo, tienen un profundo sentido para los hombres que estamos en el mundo, que fallamos, pecamos y deseamos pedir perdón. Como el deportista se entrena para estar más ágil y ganar la carrera, el ayuno y la penitencia nos “entrenan” para estar más “ágiles” espiritualmente.

La grandeza de los pequeños sacrificios

A veces pensamos que realizar un sacrificio consiste en llevar a cabo alguna gesta extraordinaria, algún tipo de epopeya que difícilmente podamos encontrar en nuestra vida que es tan común y corriente… Es muy provechoso, entonces, sacar partido de la vida cotidiana para ofrecer esos pequeños sacrificios que se nos presentan en las diversas circunstancias de cada día. Otras veces, se piensa que los sacrificios pasan solamente por abstenernos de ciertos alimentos, por ejemplo: no poner azúcar al café o no comer carne. Pero vale la pena tener en cuenta que también hay un amplio espectro de sacrificios relacionados con el amor al prójimo, que hacen más agradable la vida de los demás.
– Sonreír, cantar y alegrar a los que conviven con nosotros.
– Ser generosos con nuestros bienes materiales compartiéndolos con quienes más necesitan.
– Mantener en orden el hogar y los utensilios, herramientas, etc., que otra persona pueda necesitar.
– Callar un enojo y, si hace falta, corregir de buen modo.
– Dar de nuestro tiempo a quien lo necesite

“Esa palabra acertada, el chiste que no salió de tu boca; la sonrisa amable para quien te molesta; aquel silencio ante la acusación injusta; tu bondadosa conversación con los cargantes y los inoportunos; el pasar por alto cada día, a las personas que conviven contigo, un detalle y otro fastidiosos e impertinentes… Esto, con perseverancia, sí que es sólida mortificación interior”. San Josemaría

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