NAVIDAD

UNA FIESTA GRANDE: NOCHEBUENA Y NAVIDAD – de «Huellas imborrables – Costumbres de la familia cristiana»

En Navidad festejamos un misterio impresionante: la Encarnación. Dios se hace hombre. Un misterio que nos habla de la “locura” del amor de Dios por los hombres; Dios adquiere un rostro humano, se nos acerca. Y es tanto lo que se acerca que se hace uno entre nosotros. El hijo de Dios hecho hombre asume nuestra naturaleza y el que no tiene pecados nos limpia del pecado.

Dios que es infinito se hace finito, Dios que es eterno, comienza a existir en el tiempo. Dios que es espíritu se hace visible. Dios que es Dios, se hace hombre ¡un bebe! Y todo por amor a nosotros.

Él, que es infinitamente poderoso, se hace pequeño. Todo esto nos cautiva: su nacimiento en el portal de Belén, la Virgen, los pastores, los ángeles, la estrella…

La familia cristiana festeja este gran día asistiendo todos juntos a Misa. Se puede acudir el 24 a la noche, en “Nochebuena”, que así se la llama porque es la noche más buena de todos los tiempos. Notaremos que el color morado se sustituye por el blanco que significa que es un tiempo de fiesta.

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EL FESTEJO DE NAVIDAD EN CASA

La fiesta de Navidad se ha universalizado. Todos festejamos Navidad, incluso los no creyentes, ¿misterioso, no? Los regalos, los manjares y el ambiente de fiesta que se respira son signos que engrandecen la gran fiesta que celebramos.

Ha llegado el día de poner al Niño Jesús en el pesebre, de adornarlo con flores frescas o iluminarlo con luces, si fuera posible de colores o con velas. Junto al portal se cantan villancicos y se reza en familia:

 

  • se adora al Niño,
  • se “acompaña” a Santa María y a San José,
  • se le agradece tantos dones recibidos,
  • se pide por las necesidades de todos.

 

En pocas palabras, llenamos de alegría cristina nuestra casa por este acontecimiento que nos revela el gran amor de Dios por los hombres.

EL FESTEJO DE NAVIDAD EN EL BARRIO.

No celebremos la fiesta de Navidad solo en casa; es bueno que la gran noticia del portal de Belén traspase los muros de nuestro hogar para que el mundo entero festeje porque “nace Dios”.

  • Compartamos la Navidad con los que están solos.
  • Haciendo referencia al nacimiento de Jesús, hagamos regalos a los más necesitados.
  • Organicemos con la parroquia: un coro para cantar villancicos por las calles o un pesebre viviente.

 

 

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