Tiempo de Adviento

TIEMPO DE ADVIENTO

El Adviento es un tiempo de espera y de preparación porque Dios llega al mundo. La Iglesia nos invita a disponernos llevando una vida de oración y penitencia. En el templo, predomina el color morado. En Adviento, resuenan las palabras de San Juan el Precursor.

Ciertamente, estar cerca de Jesús requiere una conversión “frecuente”. La vida espiritual requiere crecer cada día en amor a Dios y al prójimo. En el seno de la familia cristiana se vive este espíritu de espera y preparación descendiendo a aquellos detalles que manifiesten el tiempo que estamos viviendo.

La corona de adviento

corona

Como su nombre lo indica, se trata de una corona que suele ser de muérdago o de una rama semejante, en la que se colocan armoniosamente cuatro velas. Se ubica a la vista para que recordemos que estamos en este tiempo de espera. Tal vez, en el centro de la mesa donde habitualmente comemos. En la primera semana se enciende una vela, en la segunda dos, hasta llegar a la cuarta semana en que se encienden las cuatro. Así, la luz es más intensa, significando la pronta llegada de Jesús que es la “Luz del mundo”. Se puede acompañar el momento de encender las velas con un villancico o con una oración en la que expresamos a Dios que estamos en guardia… esperando su venida. Por ejemplo: Para que aprendamos a querer al prójimo: (Todos contestan) ¡Ven Señor Jesús! Para que vivamos la humildad: ¡Ven Señor Jesús! Para que seamos serviciales: ¡Ven Señor Jesús!

El pesebre

pesebre

Se espera al niño Jesús con la ilusión que se pone cuando nace un bebé. Una lindísima costumbre de Adviento es armar un pesebre manifestando de un modo visual y atractivo que pronto nacerá Jesús. Aunque seamos todos mayores de edad, aunque apenas pocos chicos lo vean, a los adultos también nos hace mucho bien realizar y contemplar con frecuencia el pesebre. Este pesebre aún no tendrá al Niño en la cuna… Un día especialmente apropiado para realizarlo es el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen.

El pesebre en casa: ¡qué nos conmueva y enseñe! El pesebre –decía San Josemaría– es “cátedra” porque es mucho lo que nos permite aprender: a ser desprendidos, humildes, a vivir la pobreza y a entregarnos a los demás. Se suele tener un rato diario de oración frente al pesebre contemplando la escena como un personaje más en este humilde y a la vez grande portal. Ayuda rezar con el Evangelio de San Lucas que es quien más detalla los preparativos de la Navidad.

Fuente: Huellas imborrables  

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