¡Viva la fiesta!

Celebrar es una dimensión propia de la vida humana y uno de los momentos en que mejor podemos expresarnos como personas. La forma de hacerlo varía mucho de acuerdo a los ambientes y a las culturas, pero hay una que tiene un sentido muy especial: la fiesta.

La fiesta es un tiempo que se dedica a celebrar un acontecimiento, permite romper la rutina, experimentar la profundidad de la vida, sentirla como un regalo y descubrir que vale la pena ser vivida, pero… ¿Cuántas veces la vivimos y sentimos realmente así? ¿Quién no ha dicho o escuchado frases como estas? «No vamos a festejar, es demasiado gasto», «No me gustan los festejos, termino muerta», «Estoy con tanto trabajo que ni tiempo tengo para organizar una fiesta», «No me gusta festejar porque cuando soy centro no la paso bien».
Es que, como tantas otras cosas, hemos vaciado la palabra «fiesta» de contenido. Llenamos los festejos de tantos extras y estrés que los hemos desvirtuado. Olvidamos quizás que además de «pasarlo bien», es un espacio para celebrar «el bien que nos pasa». «Lejos del ‘ocio’ en sentido clásico (contemplación) -expresa Pieper en su libro Una teoría de la fiesta-, las fiestas actuales son otra forma de actividad, otra forma de trabajo. Por eso las fiestas modernas cansan.»
Viva la fiesta
….Celebrar es disponer de un tiempo y de un espacio para que, a través de gestos, signos, palabras y actitudes, un acontecimiento se haga realmente vital. Entendida de esta manera, la fiesta es una realidad profundamente humana que eleva y dignifica.Celebrar es, pues, disponer de un tiempo y de un espacio para que, a través de gestos, signos, palabras y actitudes, un acontecimiento se haga realmente vital. El cumpleaños, la finalización de los estudios, el reencuentro con un ser querido y mil otras celebraciones van alegrando y enriqueciendo el diario vivir. Como en la vida de las personas, hay también momentos significativos en las familias, las comunidades, la historia de los pueblos, etc.
Muchos beneficios
 La celebración es un ancla que nos permite tomar conciencia de la confianza adquirida en un aprendizaje.
 Celebrar compartiendo la alegría tiene un efecto contagioso. Todos sabemos la fuerza que tiene contagiar las emociones.
 Celebrar permite poner más foco y más importancia en el éxito que en el fracaso. Permite cambiar hábitos de pensamiento y permite que el lenguaje sea más constructivo y más optimista.
 Celebrar facilita vivir con alegría y sentido del humor las situaciones complejas, duras e incómodas del día a día.
 Si vivimos la vida como la oportunidad de celebrar aprendizajes, éxitos, superación de dificultades, logros intermedios y decisiones complicadas, entonces nuestra perspectiva de la vida se ha enriquecido.
Extracto de una Nota de la revista Sembrar Valores (2014)
CREDITOS: MARCELA CAPATTI | ASESORA FAMILIAR

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